YO Y MIS FRASESITAS - pulidomiguel
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YO Y MIS FRASESITAS

Puede que sea todo lo que tienes. No es un concepto que te llevará al estrellato ni un negocio que te sacará de pobre, tampoco un extraordinario descubrimiento teológico o quizás no estás a las puertas de la gloria. Simplemente se trata de una idea con la que quieres contribuir en este mundo.

En mi caso, son las palabras.

La historia comenzó con una conversación con mi esposa. Ya que mis capacidades tomando fotografías no solamente son nulas sino perversas, pero como me gusta compartir frases, conceptos, escritos, me enseñó a poner frases en mi Instagram. Una imagen sumamente sencilla, básica y puntual que lograra condensar un pensamiento sobre algo. La gente no tendría que leer montones y, quién quitaba, podía darles algo en qué pensar.

¿Pretendo agotar la verdad del Evangelio en unas pocas palabras? ¡Por supuesto que no! ¿Quién puede tener semejante pretensión cuando miles de años después seguimos navegando en la profundidad de lo que nos enseñó Jesús? ¿Sería posible absorber la infinita riqueza de la Biblia en todas las frases, libros y sermones que pudiera predicar en mi vida?

¿Son motivacionales? No es mi intención principal, aunque para algunas personas han sido de ánimo en momentos precisos. ¿Son simples? Sí, pero trato de que no sean simplonas; mi meta es lograr comunicar algo profundo de forma sencilla.

En ocasiones siento que es muy fácil ridiculizar la sencillez de compartir un escrito corto, publicar una frase, hacer un video, dar un sermón o escribir un libro. Tiendo a ser mi más mordaz crítico. Cuando alguien hace un comentario hiriente, me marca profundamente y me lleva a preguntarme si vale la pena algo de lo que estoy haciendo.

Ni qué decirte de las comparaciones. Vivimos en un mundo donde nos sentimos en una vitrina donde todos exhiben sus logros, sus esbeltas figuras, sus hermosas familias, su sólida teología, sus sorprendentes capacidades y se ufanan de la extraordinaria influencia que poseen. Así que es fácil sentirse menos. Auto-boicotearse. Como si todo lo que tuvieras por dar fuera muy pequeño.

¿Y qué tal que sí?

¿Qué pasaría si lo que tenemos es pequeño?

Hace un tiempo una persona me dijo que estaba agradecida porque mis palabras le permitieron encontrarse con Jesús más allá del polvo con el que la religiosidad lo había ensuciado. El otro día alguien me escribió para contarme que leyó una de mis frases estando en un hospital, atravesando una situación dolorosa, y la necesitaba.

¿Una frasesita logró animar corazón angustiado?

Hay milagros que parecen imperceptibles.

No escribo todo esto con la pretensión de generar lástima o de darme espaldarazos para mostrarte lo increíble que soy. Mi propósito es alentarte, darte un pequeño empujón y decirte que no estás solo o sola si han llegado momentos donde sientes que lo que tienes por ofrecer parece poco. Quizás se trate de tus proyectos profesionales, de tus relaciones sentimentales, de tus sueños laborales o incluso de tu conexión con Dios.

Se fiel.

Así parezca poco.

O, más bien, se fiel en lo poco.

Hay una serie de bendiciones que trascienden lo que nosotros concebimos como ganancias. No estamos en este mundo simplemente para generar ingresos. Vamos a enfrentar críticas, desacuerdos o señalamientos, pero también puede haber personas a las que les agregaste valor, ideas que detonaron nuevas oportunidades u horizontes que se expandieron por lo que hiciste.

Lo que hace la diferencia no es lo que nosotros tengamos, sino en las manos en las que lo colocamos. En las manos de Dios, el tamaño de lo que ofrecemos es anecdótico.

Él no tiene inconvenientes con usar granos de mostaza.

 

©MiguelPulido

2 Comments
  • Jaqueline Espinal
    Posted at 17:26h, 27 enero Responder

    Me agrada estos escritos, son como un postre, a veces dulce a veces ácido pero siempre se disfruta. Dios bendiga su ministerio y familia.

    • admin
      Posted at 16:05h, 29 enero Responder

      Gracias por tus palabras y deseos. Que así sea

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